OPINIÓN| El país vive el sobresalto de la campaña electoral. Se siente en el aire el reguero de fuego que la sustenta. Desde ya sus llamas amenazan con quemarnos, aunque, y, esa es la gozosa posibilidad, de quemar también a los candidatos y candidotes. Pero las llamas están allí, presentes como una desgracia dolorosamente inevitable. …


