En las monarquías absolutas, el rey concentraba el poder e invocaba a Dios para legitimarlo. Hoy, las derechas fascistas latinoamericanas conservan las urnas, y proponen gobernar sin contrapesos con instituciones obedientes y oposición acorralada. La persecución política, las prisiones por disentir y la criminalización de quienes defienden el agua y los territorios revelan esa tentación …


