Realmente constituyó una gran pena, una congoja, una desazón, una sensación de desamparo, el despertarnos con la terrible noticia de que nuestro amigo y protector Nicolasito, amo y señor de Venezuela desde hace más de diez años, se había levantado hace pocos días con un ataque de hemorroides inflamadas y, así porque así, porque seguramente …











