Era un viernes por la tarde cuando Beto, que salía recién de su trabajo, caminaba por una de las calles del centro de Guayaquil en búsqueda de una bien merecida biela. De pronto, al virar la esquina, se encontró con un local repleto: chiflidos, gritos, vallenato chichero a todo volumen, reguetón a la mala.Beto, con …











