A finales de la década del 60, cuando me iniciaba en el magisterio rural en el romántico enclave costanero llamado Uzhcurumi, a orillas del alto Jubones en esa garganta por donde el Tamalannecha nativo, abandona la sierra para aguar las verdes sabanas de El Oro, tuve mi primera aproximación al mito de Naún Briones, al …











