Ecuador es una nave al garete: frase que ya no incomoda a buena parte de compatriotas. Escribo en julio, en vísperas de aniversarios gloriosos de la ciudad de Guayaquil. Los comentarios sobre nuestra debacle cívica y sus consecuencias nefastas para el presente y futuro, impiden revivir el espíritu alegre y desenvuelto del guayaquileño, los desfiles …











