Cuando los barcos de corsarios y piratas surcaban los mares, hace muchos años, atacaban a otras embarcaciones o a poblaciones porteñas, en busca de oro, riquezas y armas. Las ganancias obtenidas eran consideradas un “botín” de guerra y, en ocasiones, para no arriesgar esta pertenencia, las escondían temporalmente en parajes recónditos de ultramar, …











