En el año 2000 terminé mis estudios secundarios en el colegio Herlinda Toral; graduarse allí era todo un privilegio. Los colegios y escuelas públicas tenían un reconocimiento ganado a pulso, tanto así que no fue fácil ganarse un cupo. La odisea empezaba con la exigencia de buenas calificaciones, excelente disciplina y luego, una que otra …











