Así es mi querido amigo. Los ecuatorianos ya estamos acostumbrados al plomo. Cada día hay bala por todo lado. Caen justos e inocentes. A los gatilleros no les importa nada. Únicamente darle de baja a la persona señalada. El sonido de las pistolas y metralletas es parte de nuestra banda sonora diaria. Pero ojo. Ahora …











