Por su personalidad, cautivante como pocos. De su humor, una chispa era suficiente para alegrar el día. Callado quien como Él. Es decir, hablaba cuando era necesario, lo justo y preciso; mientras menos, mejor; pero esas pocas palabras, mirando a los ojos, bastaban para saciar cualquier inquietud, encontrar la respuesta precisa, incluso aquel monosílabo difícil …











