A hurtadillas, como una premonición, con pequeñísimas anticipaciones, se abre desde las primeras páginas de la novela “Antiguas caras en el espejo”, de Francisco Proaño Arandi, la idea de un crimen. Algunas palabras denuncian la acción: penumbra, intruso, puerta, cómplice, silencio culpable, extraño hombre, palabras que exhiben un proceso descriptivo singular. Se vislumbra con certeza, la …











