Sí, allí están. No tanto invisibles, pues ellos mismo se visibilizan. Están en Cuenca, en Guayaquil, en Quito, en Zamora, en Loja, en Esmeraldas, en Ambato, en Riobamba. En fin, en todas las ciudades, en todos los pueblos de este Ecuador sumido en las horas más oscuras que le ha tocado vivir. Unos están en …











