De Xavier Oquendo Troncoso (Ambato, 1972) se pueden decir muchas cosas. Aludir a su espíritu abierto y generoso, por ejemplo. A su incansable gestión en pro de la divulgación de las letras. A su denodada obsesión por la perfección versal; atrevimiento creativo y motor esencial de vida. De esto último, precisamente destacaré en las líneas …











