Sentada en su crisol perfumado de podredumbre se la ve regia, robusta, desafiante. Siempre está dispuesta a hundir su espada de quíntuple filo en contra de quienes, así sean pocos, osen destronarla, aniquilarla, castigarla, combatirla. Si alguien se atreve a dictar una ley o un código de conducta, mucho antes ya compra conciencias para que …











