Lo dejaron salir, por increíble que parezca. Un criminal confeso, que, bajo la coartada de una enfermedad crónica, fue liberado a pesar de los innumerables crímenes que había cometido. Que es porque había cumplido la mitad de su condena, dijeron los siniestros abogados sin valores ni conciencia que, a sabiendas, lo defendían. Y francamente a …











