La borrascosa política del país, dirigida por menesterosos de la ética, moral, lealtad y razón tiene su propio origen, además de un actor coadyuvante que es la soberbia, antípoda de la humildad. Es lo que advertimos en los Lasso, Saquicelas, Ulloa y Atamaint, con una Corte Constitucional espectadora de lo que pasa en el cuadrilátero, …










