Los preparativos menudeaban. Cada uno de los mozalbetes decía lo que le parecía trascendente para la próxima aventura. Sin pertrechos especiales ni ayudas propias como las que hoy existen, la alegría del grupo y la insólita esperanza de aventureros montaraces que pretendían domeñar montañas, fue siempre la tónica. Una carpa rudimentaria de algún mal caucho …











