Una lacerante realidad es que, nos hemos obsesionado con la cabeza. Toda nuestra educación y nuestra civilización, están obsesionadas con la cabeza porque con ella hemos hecho una gran cantidad de avances tecnológicos. Me pregunto: ¿Qué puede darnos el corazón? En efecto, no puede darnos tecnología avanzada, una gran industria, ni dinero; pero puede darnos …











