Pasaron ya varios años y algunas ratas empiezan a moverse libres. Los inmensos capitales robados de la forma más desvergonzada al erario nacional, están seguros y a buen recaudo en cuentas muy escondidas y en paraísos fiscales, esperando pacientemente que sus titulares, una vez libres del encierro, puedan traerlos sin fisgonas fiscalizaciones y en completo …











