Luego de largo ostracismo en sus confines universales, el sol volvió con su guedeja amarilla, tibia y rutilante. Nubes, truenos, ventiscas, aguaceros diluviales hicieron de las suyas por muchos días y le mantuvieron oculto y huraño. Gracias a gentil invitación de directivos de Elecaustro, volví a maravillarme con el prodigio milenario de la naturaleza en …











