La atmósfera está compuesta por diversos gases que, en la proporción adecuada, cumplen su cometido. El problema está cuando la quema de combustibles fósiles para la generación de electricidad, el transporte, y la industria, aumenta la emisión de gases causantes del efecto invernadero: Dióxido de carbono (CO2), Metano (CH4), Compuestos halogenados, Ozono y Óxido de nitrógeno, …










