La tribuna para el debate político como es la Asamblea Nacional (AN) ha sido convertida en el púlpito desde donde, prontuariados por la justicia y funcionarios de alto rango “lavan sus trapos sucios”, sus rostros; apuntan, acusan, se contradicen, se dan un “baño de popularidad” y aprovechan para caerles encima a sus rivales. No de …



