No sé ustedes, pero yo estoy cansada de que se me etiquete a mansalva, de manera antojadiza y con arrogancia, por el simple hecho de que a alguien no le guste mi manera de ser o proceder, que dicho sea de paso no afecta ni ofende a nadie.
Estoy cansada de que se me tache de a, b o z, porque a un individuo cualquiera no le parece aceptable lo que opino, por quien o por lo que voto, a quien admiro o aborrezco, por los libros que leo, por aquello en lo que creo y por no creer en lo que no creo.
Estoy cansada de que se me quiera forzar a “definirme” si soy o no feminista, ecologista, animalista y más cosas que terminan en “ista”, si de izquierda o derecha, si me alineo con los “buenos” o con los “malos” –que son depende quien pregunte-.
Estoy cansada de que se me agreda y descalifique por no pensar igual que otro, de los aires de superioridad de unos cuantos, de poner la otra mejilla, de callarme para no enardecer el ambiente.
Estoy cansada de tanta tontería que divide.
Y ante tanto cansancio dirán ¿Qué vas a hacer?, pues poco o nada puedo, porque lo que me tiene cansada es lo que piden otros, así que lo que queda es seguir resistiendo con la esperanza de que también se cansen. (O)




