En este punto debo confesar que escribir sobre alguien a quien uno considera un amigo es uno de los ejercicios más difíciles del periodismo. Sin embargo, la verdad no pelea con el afecto cuando los hechos son claros como clarinadas: la Universidad Católica de Cuenca de hoy no es la de hace una década y Enrique Pozo Cabrera ha sido el arquitecto de una transición por la cual ha pasado de ser una universidad “tradicional” a una de las mejores, por donde se la mire, comprendiendo que el futuro dependía de entrar de lleno en el competitivo mundo de la investigación, la indexación y la calidad. Y lo logró. ¡Vaya si lo logró!
Por eso creo que el nuevo cargo de Canciller que Enrique asume guarda en sí mismo una deliciosa ironía. La palabra “canciller” (del latín cancellarius o “custodio”) se refiere al cargo creado para custodiar la misión institucional. Una figura que requiere cierta distancia: dejar de ser el general en el territorio de la gestión cotidiana (dentro de la burocracia kafkiana del CES) para convertirse en el estratega que contempla el panorama.
Y sí, seguramente este cargo servirá para cuidar el legado de la calidad y la autonomía frente al centralismo. Porque si algo le gusta a Quito es decirnos cómo educar a nuestros profesionales, y si algo le gusta a Enrique es recordarles que en el Sur pensamos con cabeza propia. Eso que él llama “pensamiento crítico”. Pero también sé, y apuesto a que, Enrique reinventará el cargo.
Porque uno no deja de ser quien es y su legado también existe en la memoria de los pasillos, en romper el protocolo para el abrazo, en haberle quitado el almidón al cargo de rector para llenarlo de vida y ganarse ese sobrenombre que ningún manual de gestión universitaria enseña: “El Rector de los Estudiantes”.
Por eso sé que esta nueva cancillería será la nueva trinchera para dirigir con firmeza, sin perder la ternura y esa autoridad moral que lo caracteriza. Un despacho que tendrá, como siempre, el café listo y la puerta sin cerrojo.
Buena mar y mejores vientos en esta nueva etapa, querido Enrique… (O)
@andresugaldev






