Las honduras de Honduras

El anuncio del Consejo Nacional Electoral hondureño, declarando a Nasry Asfura ganador de las presidenciales, cerró un capítulo de incertidumbre técnica que confirma un giro político determinante; con un margen de apenas el 0.74 % frente a Salvador Nasralla, el resultado reveló un dato: el electorado optó masivamente por el bloque conservador. Al dejar a la izquierda oficialista en un debilitado tercer lugar, la ciudadanía parece haber buscado en este sector la solución a los problemas de corrupción, economía y seguridad, demandando resultados tangibles y estabilidad.

Este avance no puede analizarse de forma aislada. El hartazgo de doce años de derecha que llevó a Xiomara Castro al poder en el 2021 dio paso a una gestión que, marcada por tensiones internas y un alineamiento con el eje Cuba-Venezuela-Nicaragua, no logró capitalizar su promesa de transformación. Este desgaste provocó que los votantes buscaran refugio en las fuerzas tradicionales, sumando al país a la tendencia regional de retorno a la derecha, vista hace poco con el triunfo de Kast en Chile.

La derrota de la izquierda sugiere que la estabilidad democrática se buscará ahora desde el pragmatismo conservador. La fragmentación del Congreso y la desconfianza en el sistema de resultados plantean un escenario donde la gobernabilidad dependerá de acuerdos sólidos entre el Partido Nacional y el Liberal. Al retomar el poder en este 2026, la derecha asume el mandato implícito de corregir el rumbo ideológico de la nación. Para Honduras, la proclamación de Asfura marca el inicio de una gestión desafiada a demostrar que el conservadurismo es la respuesta de un pueblo que decidió alejarse de los experimentos del socialismo del siglo XXI. (O)

Martín López

Martín López

Doctor en Jurisprudencia y Técnico en Administración de Empresas. Actualmente diplomático de carrera del Servicio Exterior.
Últimas Noticias