Ser y parecer

Caminar por las calles de mi ciudad es un ejercicio de descubrimiento y conciencia. Solo al andar, sin prisa se disfruta de espacios que la movilidad propia o la rutina diaria nos impiden ver y comprender. Ese descubrir es aún más agradable cuando se comparte.

La ciudad también se construye en compañía y caminar permite conocer, pero también reconocer la ciudad en su complejidad, en su belleza y en sus “deudas”. 

Inicio esta reflexión convencida de que, como ciudad, hemos sido pioneros en la generación de normativas de alcance cantonal y así también hemos sido referentes en procesos que han inspirado otras construcciones legales y de mayor alcance. Sin embargo, en lo que respecta al orden urbano y a la convivencia ciudadana, persisten vacíos que exigen ajustes urgentes o, al menos, el cumplimiento efectivo de lo que la normativa y su propia naturaleza jurídica lo dispone.

Ser propietario de un predio, habitar una vivienda o arrendar un espacio con fines comerciales o de servicios implica una responsabilidad que va mucho más allá de lo estético o lo funcional; implica respeto: respeto por uno mismo y, sobre todo, por el transeúnte. 

Me resulta inconcebible que la responsabilidad del ciudadano concluya en el borde de una acera, quiero decir que, la frondosa vegetación privada, las rejillas para basura expuestas permanentemente, los animales bajo cuidado doméstico que carecen de medidas de seguridad, vehículos motorizados sobre las veredas, entre otras malas prácticas cotidianas, constituyen riesgos reales para quienes transitan por el espacio público.

Estos riesgos se agravan más aún cuando quienes caminan son niñas y niños, personas adultas mayores o personas con discapacidad, grupos que, por sus condiciones particulares, merecen un trato basado en la consideración, la empatía y el respeto efectivo a sus derechos.

Construir ciudad no se limita a la búsqueda del bienestar individual; construir ciudad con orden, disciplina y corresponsabilidad es un ejercicio permanente, un compromiso ético y social que se inscribe en los principios del buen vivir. 

Estoy convencida que son las pequeñas acciones cotidianas las que hacen posible las transformaciones más profundas y duraderas. (O)

Mgtr. Vivianna Bernal

Mgtr. Vivianna Bernal

Servidora de carrera y profesional en temas de género, violencia y seguridad ciudadana. Realiza asesoría a través de su marca personal “Soy Violeta”.
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