Desde cuando Hugo Chávez se hizo del poder político en Venezuela han transcurrido 26 años. Con un modelo de control absoluto gestionó el proceso político que se nutre de ideas nacionalistas de contenido antiimperialista, con adaptaciones del socialismo democrático, un escudo bolivariano y la retórica populista, al menos así se manifestó de 1999 a 2013 su mentor, quien dejó en sucesión la presidencia de Venezuela a Nicolás Maduro que en procesos electorales discutibles accedió al poder, haciéndose reelegir consecutivamente hasta las últimas elecciones de julio del 2024, proceso impugnado porque que se amañaron los resultados según el informe de la misión internacional de la OEA.
Dicen sus seguidores en un esfuerzo sofisticado que no se ha probado ante los organismos internacionales los ilícitos contra las libertades ciudadanas, cuando la misma ONU registró las denuncias o, también que no se han acusado ante los tribunales de Justicia Internacional el cometimiento de acciones de terrorismo de estado con la verificación de las cárceles destinadas a los opositores, recordamos el caso de Leopoldo López, uno, entre los centenares de ciudadanos opuestos a la tiranía disfrazada con el ropaje de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela.
Ocho millones de refugiados venezolanos demuestran ante el mundo la corrupción de las instituciones republicanas, desconocer esta realidad es en sí mismo un auto engaño de quienes defienden a un gobierno integrado por sátrapas en el peor de los contubernios.
Hoy con la acción del gobierno estadounidense, comienza un proceso judicial ante un tribunal de Manhattan… el señor Maduro y su cónyuge, se han declarado inocentes, el 17 de marzo, se procederá con la audiencia de formulación de cargos con temas como terrorismo, conspiración para ejecutar ilícitos de narcotráfico y más tipos penales de orden transnacional.
El mundo está atento a la restauración democrática, proceso que no debe confiarse a quienes precisamente cogobernaron con el dictador defenestrado. Tiempo de reconciliación o tiempo de duras experiencias, esa es la realidad. (O)





