Recordemos que ningún poder es impune, ni Jerjes, ni los ayatolas…en la historia del siglo XX en adelante están los precedentes de los juicios de Nuremberg que nos dan fe que la justicia llega de manos de la probidad. Por necesidad o convicción todos debemos honrarla. No se debe permitir la impunidad delincuencial, sea la común o la que se comete desde el poder. Al respecto pensemos que no hay dictadura legítima, porque toda dictadura es ilegítima. El único poder legitimo es el poder del estado de derecho.
Entre otros graves hechos que vivimos en el mundo el proceso político de Venezuela marca un punto de inflexión, que entraña la recuperación democrática desde un narcoestado de corte dictatorial, por eso la vicepresidente Delcy Rodríguez siendo parte del sistema dictatorial pasa por la situación de tener al gobierno estadounidense vigilando y coordinando sus acciones cuando debe ser la convicción moral del pueblo venezolano la que dirija la recuperación cívica de la hermana nación.
Cabe insistir en que se requiere de urgencia recuperar la plena soberanía de Venezuela en un proceso cívico en el que los ciudadanos venezolanos, tanto los que están dentro de Venezuela como los que retornarán superado el problema aciago de la dictadura, decidan depurar las secuelas criminosas, eliminando los grupos paramilitares, los colectivos revolucionarios y las mafias peculiares a la corrupción.
Es un proceso peculiar, en el cual la ONU y la OEA deben actuar como garantes de la restauración democrática de Venezuela según lo prescribe el Derecho Internacional, mismo que pese a carecer de la fuerza coercitiva debe aplicarse con la buena fe y el derecho inherente que asiste a Venezuela, reconociendo la legitimidad de los resultados electores de julio del 2025 en consecuencia la presidencia de Edmundo González y el liderazgo de Corina Machado. Tengamos presente que el Estado de Derecho tiene la finalidad de realizar el bien común aquí como en el mundo. (O)





