
VOCES DE CIENTIFICAS
Cristina Páez Quinde, NODO ITSE
La incorporación de la inteligencia artificial (IA) en la educación superior no es una proyección futurista, se ha definido como una realidad que transforma los procesos de enseñanza y aprendizaje; su verdadero valor emerge en el momento en el que se analiza desde una perspectiva inclusiva, más aún con estudiantes con Necesidades Educativas Específicas (NEE). En este contexto, la IA se establece como una herramienta estratégica con la finalidad de reducir brechas y por ende democratizar el acceso al conocimiento y garantizar trayectorias académicas más equitativas. Desde nuestro entorno (Ecuador), los estudiantes con algún tipo de discapacidad estas herramientas representan una alternativa concreta para fortalecer la autonomía, el rendimiento académico y la motivación superando modelos homogéneos que históricamente han excluido a quienes aprenden de manera diferente.
Avanzar hacia una educación superior inclusiva mediada por inteligencia artificial implica reconocer la diversidad como un valor y no como una limitación. En este desafío, las IES están llamadas a liderar un cambio estructural donde la innovación tecnológica esté al servicio de la equidad, la dignidad y el derecho a aprender de todos los estudiantes, sin excepción. (O)






