Mi coronel, con la novedad de que se armó horrendo relajo en un operativo de rigor. Verá, siendo las mil novecientas horas, en la avenida principal, retuvimos una camionetota doble cabina, sin placas y con vidrios polarizados. Igualita a esas naves que pasean por Mocolí. Continuando, mi coronel, informo que procedimos a solicitar documentos al ciudadano, quien se identificó como hijo de un político. Y ahí empezó el problema, como le cuento a continuación.
En pocos minutos se hicieron presentes los padres del ciudadano en mención. A un cabo que nos acompañaba en el operativo le cayó un soberano guaracazo por parte de la madre del intervenido, que prácticamente le reinició el cerebro. Además, le lanzó una horrenda recriminada con palabras de alto calibre que nos dejó fríos, mi coronel.
Siguiendo con el procedimiento de rigor, mientras intentábamos restablecer el orden, fuimos arremetidos por el padre. Mi coronel, ese señor ha sido bien parado, porque se plantó taco a taco con otro compañero militar, quien no logró disuadir la embestida de insultos. Imagínese que nos dijeron que no somos autoridad. ¡Mi coronel, los tiempos han cambiado!
Prosiguiendo con el parte informativo, posteriormente vimos en las noticias que el caballero en mención ha sido asambleísta. Es más, han difundido el video en el pleno del Legislativo y, para rematar, fue felicitado por su bancada por tratarnos como zapato. No es justo, mi coronel, la forma en que tratan a los miembros de las honorables fuerzas del orden del Ecuador.
Es más, nos dejaron consejos de inteligencia militar. Que nos vayamos a hacer operativos en barrios peligrosos, en esos lugares donde no entra nadie. Usted sabe, mi coronel, que las cosas están calientes por allá y, la verdad, no valdría la pena arriesgarse tanto.
En fin, mi coronel, esperemos que se superen estos actos bochornosos. Además, tendrá la amabilidad de contestar el celular en caso de que se nos presente alguna emergencia política. Atentamente, subteñente Polines. (O)




