Pensar un minuto en lo que somos, nos vincula con el mundo social, desde lo cercano e inmediato como es la familia y más relaciones sociales que se encuentran y se hacen a lo largo del camino, por eso que el conjunto de actos, hechos y sucesos nos alientan a seguir creando nuevos horizontes, enmendando y desarrollando ideas y luego discutiendo y analizando, para hacer lo necesario en beneficio personal y social. Todo el conjunto de hechos, ideas y creaciones es cultura, porque ese universo de conocimientos y juicios de valor, modos de vida, costumbres y tradiciones, conocimientos y productos de diverso orden, científicos, artísticos o filosóficos, son cultura, desde lo individual a lo social, ese es nuestro mundo existencial.
La primera escuela y cantera de la riqueza humana es la familia, desde ella se da la proyección a la sociedad toda.
Hoy en Cuenca tenemos un universo, nuestro mundo, propio y cercano, que se ha construido por el aporte de cerca de quinientos años desde su fundación en 1557. Y, en especial por la cultura que hemos concentrado y que debemos seguir desarrollando con esa iniciativa tan propia de hacer de nuestra ciudad, la ciudad universitaria que es, con universidades de alto aporte a la historia de la patria y, por cierto, para la creación de un mundo justo y democrático en el que cada persona, cada ciudadano logre desarrollar su existencia con decoro y dignidad.
En 1867 se fundó la Universidad De Cuenca que fue la iniciativa de Benigni Malo, Juan Bautista Vázquez, Luis Cordero y más ilustres ciudadanos que han definido el proceso civilista que debemos honrar hoy con las universidades que escriben y hacen la historia de este nuestro mundo, abierto a nuevas experiencias de grandes logros institucionales. Por eso sus iniciativas como la UNIVERSITAS que impulsa la gestión de la Universidad Católica de Cuenca definen el camino a seguir, siempre por la ruta de la Luz. (O)





