No sé ustedes, pero yo desde chiquita he admirado la belleza de las ciudades, las parroquias, los anejos, caseríos, barrios, montañas, ríos, valles, páramos, lagunas…he disfrutado de los microclimas, la gastronomía, los usos y costumbres y la amabilidad de la gente que ha nacido y habita la provincia del Azuay.
Azuay es una hermosa provincia, sin necesidad de la intervención de un individuo en particular, menos de aquellos que a pretexto de convertirse temporalmente en autoridad, se encumbran en un pedestal, en el que otros hacen esfuerzos por visibilizarlos, utilizando recursos públicos que deberían destinarse a otros fines, como las piezas de propaganda que se contratan y difunden, diciendo que el Jota, ni siquiera el prefecto –aunque tampoco es correcto- pone bonito al Azuay.
El prefecto dirige el GAD provincial, no actúa a título individual, por ello no cabe que se le atribuyan ni siquiera las obras que se ejecutan desde esa instancia, menos las bondades estéticas o geográficas de la provincia.
En cuñas del alcalde se ha dicho que nos hace sentir orgullosos de Cuenca, en las del prefecto que pone bonita a la provincia. ¡Qué tal, egocentrismo!Creo que estamos “maleados”, pues las autoridades máximas del cantón y la provincia, no se ubican. (O)




