El mundo vive con estupor momentos de una guerra nueva y destructiva. Se terminaron los batallones de infantería y el disparo cuerpo a cuerpo. Se terminó la posible piedad ante un moribundo que lo vemos boquear. Llegamos igual que a los juegos de video para niños, al momento de enviar la muerte por misiles raudos que cruzan enormes distancias y que dan en el blanco con una precisión inaudita, donde se vuelven polvos blancos lugares estratégicos del enemigo en una décima de segundo y su plana mayor de dirigentes, son humo. Nunca pudimos imaginar que exista tanto poderío bélico en manos de EEUU, con aviones tan sofisticados que llegan a cambiar la forma de fuselaje para evadir radares, volviéndose invisibles, para llegar a su blanco desde alturas insospechadas y en total imposibilidad de destrucción por misiles enemigos. La guerra es aérea hoy y cae la detonación en el lugar exacto apenas molestando los edificios civiles aledaños e inocentes y nos enteramos de equipos israelíes, que interceptan misiles enemigos y los destruyen en el aire, formando así, un escudo protector de auténtica ficción. Solo se me viene a la mente la inmensa destrucción de Irán, que ya recibe miles de misiles de alto poder destructivo. Se me recoge el alma de imaginarme la desesperación de la población civil y su indefensión total. Lloro conmovido de pensar en niños heridos y errantes en un conflicto que no entienden. El hambre royendo los estómagos y escarbando en basura. Me revelo ante la furia épica que se desarrolla gracias a fundamentalismos y religiones obtusas donde predican que la mujer es una bestia al servicio del hombre y que de tener una bomba atómica cosa ya cercana, no durarían en exterminar con ella, medio mundo, por un dios, como todos los dioses creados por la inmadurez humana, que los ciega y vuelve miserables y asesinos.
Trump es un hombre que también me llama a entenderlo. Con el enorme poder de EEUU que lo asesora, en cosa de días y con una audacia rayada en la locura, va terminando con los comunistas latinos, pues Cuba por inanición, entregará el poder en breve sin recibir una agresión y entonces con nuevo gobierno, será, como fue en el pasado, el lugar de veraneo y fiesta de los americanos, recuperando su belleza que, hoy, es total destrucción en manos de corruptos castristas de todos los tiempos.
Tengo mucho para escribir de todo esto, pues lo que sucede tiene decenas de aristas sensibles a comentar y discutir. Lo admirable es la decisión temeraria de Trump a terminar en podo tiempo con algo que nadie se atrevió ni a mencionar, peor atacar. (O)



