Cuba en la encrucijada final

Para los populistas e izquierdistas frustrados, reconocer que Cuba ha fracasado económica y políticamente es imposible, aunque persista un régimen que ha llevado a la isla a la peor de sus desgracias. Salvo los primeros experimentos en las décadas de los 60’s y 70’s cuando Fidel Castro logró convencer a una parte del mundo que el socialismo y el combate al imperialismo yankee era la panacea del desarrollo, los cubanos han vivido de manera discordante frente al estándar occidental, a pesar de ciertos logros alcanzados en la salud, hoy convertidos en recuerdos nada más, frente a  la carencia de infraestructura hospitalaria, medicinas, e insumos; igual que la otrora poderosa fuerza del deporte olímpico,  actualmente en franco camino al despeñadero.

En la economía, su apego y rendición a la antigua Unión Soviética y a los países seguidores de este sistema, ayudó a mostrar ciertos rasgos de aparente estabilidad. A pesar de todo, el éxodo masivo de cubanos hacia Miami no solamente fue el camino de escape a la pobreza extrema, sino que se convirtió en una operación estratégica, por el envío de remesas a familias enteras que optaron por no salir de la isla.

Siempre el fracaso en la economía será para los miembros de la nomenclatura, llámese élite política, el problema central a subsanar. Raúl Castro cerca a cumplir 95 años, es la fuerza interna que sostiene el mandato entregado a dedo a Díaz Canel desde 2019, por su papel de mediador en el abatimiento ideológico en quienes manejan el partido, ante la decadencia del modelo.

Cuba no puede esperar los milagros precedentes. Los apagones de 20 horas diarias, la escasez de alimentos, combustibles, medicinas, e inseguridad han producido una fuerte caída en el turismo, que antes era un factor de ingresos de divisas, agravada con la caída de Maduro en enero pasado, y el corte abrupto de petróleo regalado o subsidiado que permitía a la isla funcionar, aunque sea, de manera precaria.

Es indudable que Trump, “ha aumentado la presión sobre La Habana y ha pronosticado que su liderazgo comunista está listo para caer”. Por eso Marco Rubio, hace gestiones para lograr una transición relativamente pacífica, a la cual los fundamentalistas no pretenden dar paso tan fácilmente. Sin importarles la calidad de vida de los cubanos, la idea central en ellos es la supuesta “consolidación” de un modelo político, ahora sin ninguna  vigencia en el mundo. Si alguna concesión se generara, sería siempre a costa de no perder el control del poder político.  

De la Cuba que muchos conocimos hace varias décadas, queda muy poco. La cultura, tradiciones, el reconocimiento a la música de Silvio Rodriguez, a la trova cubana, su literatura y obras de cine, deberán conservarse en la memoria de las generaciones.

Para quienes defienden a un régimen que oprime de hambre a su gente, recordarles que la solidaridad no es de palabra, tampoco se fundamenta en la historia de los própositos del buen vivir, ni tampoco en los discursos vacíos, sino en la realidad de hoy. La transición está a la vuelta de la esquina, y va a ser muy dura para la sociedad cubana, a la cual deberemos apoyarla.  (O)

Econ. Gerardo Maldonado

Econ. Gerardo Maldonado

Economista, abogado. Posgrado en Finanzas y Proyectos INCAE Bussiness School. Máster en Administración en Tecnológico de Monterrey. Actualmente cursa una maestría en Derecho de Empresas. Poeta y escritor.