Abril constituye un mes de profunda significación cívica para el Azuay. Ofreciendo disculpas por posibles omisiones, en este tiempo se conmemoran la fundación de Cuenca, las cantonizaciones de Sígsig y Chordeleg, así como las parroquializaciones de Ludo y San Bartolomé. Estas fechas no solo evocan hitos históricos, sino que también reafirman el espíritu, la identidad y el compromiso de sus pueblos con el desarrollo y el bien común.
El 16 de abril se recuerda la vida jurídica de Sígsig, cuna del primer general del sur de la Patria, en tiempos anteriores a las invasiones incaica y española. Su figura no ha corrido la misma suerte que la de otros defensores de nuestra identidad y territorialidad. A lo sumo, en su pueblo natal se erige un modesto busto en el Parque Central. El general Duma, jefe de la Confederación Cañarí, fue quien, con plena conciencia de nacionalidad, infligió una de las derrotas más contundentes al invasor Túpac Yupanqui, convirtiéndose así en uno de los grandes héroes de la región y la Patria.
Otra figura que tampoco ha recibido el justo reconocimiento en la historia local es Carlos Pesántez P., conocido como don Carlos. Durante la primera mitad del siglo XX desempeñó un papel protagónico, gracias a su activa participación en la vida cívica y en la administración pública, así como a su profundo arraigo en la religiosidad de su comunidad. Fue impulsor de valores cívicos y defensor de la identidad de su pueblo. A ello se suma su sensibilidad artística, expresada en la música y la poesía. Su carácter autodidacta le permitió convertirse en un referente cultural y moral en su entorno.
Para sustentar su teoría sobre el dialecto cuencano, el connotado investigador Oswaldo Encalada Vásquez afirma haberse basado en dos registros para su teoría: por un lado, la poesía de don Carlos, a quien considera un “genuino poeta popular” del Azuay, que escribe tal como percibe su oído en sus “Saetillas”, publicadas en cuatro folletos y, antes, en hojas volantes; y, por otro, la obra “Léxico del Azuay”, de Alfonso Cordero Palacios. A partir de estas fuentes, infiere el cantadito característico mediante lo que él denomina la ESDRUJULIZACIÓN de las palabras.
Como recordaba Thomas Carlyle, hay quienes irrumpen en el mundo como enviados o profetas, y lo hacen “como luz de la constelación boreal a través de espesas nubes”. La historia de los pueblos, en esencia, se construye a partir de la huella de sus grandes personalidades; en el caso de Sígsig, con figuras como el cacique Duma y don Carlos. (O)







