Al final, la vida es esto

Levantarse, ver la hora, salir con algo de apuro. Pensar en lo que falta, en lo que toca hacer hoy. Un mensaje que responder, una llamada pendiente, algo que se quedó a medias desde ayer.

La vida no siempre pasa en los grandes momentos. Pasa aquí, en lo que parece repetirse todos los días. En el café de la mañana, en el tráfico, en una conversación corta, en una risa que aparece sin planearse.

A veces uno cree que debería estar haciendo algo más grande, más importante, más visible. Pero la mayor parte del tiempo, la vida simplemente avanza así: paso a paso, sin tanta explicación.

No todo tiene que ser extraordinario para tener valor. Lo simple, lo cotidiano, lo que se repite sin llamar la atención, también construye lo que somos. En esos momentos pequeños, casi invisibles, se sostiene la vida con sentido, sin necesidad de destacar o ser extraordinario.

Hay días tranquilos, días pesados y días que se sienten iguales a los anteriores. Y aun así, todo eso suma. Todo eso cuenta. Incluso cuando parece que no pasa mucho.

Porque al final, vivir no es solo alcanzar metas o cumplir planes. Es también sostener lo cotidiano. Estar presente en lo que toca, sin intentar que todo sea distinto.

Quizá no siempre lo vemos, pero es en lo simple donde todo se va armando, sin ruido ni grandes anuncios. Al final, la vida es esto: lo que hacemos hoy, con lo que tenemos y desde lo que somos en este momento. Y está bien que sea así, porque en lo cotidiano también hay sentido, equilibrio y verdad. (O)

Ing. Marco Piedra

Ing. Marco Piedra

Ingeniero Comercial. Doctor en Ciencias Económicas y consultor corporativo. Autor de varios libros y publicaciones científicas. Profesor universitario y director corporativo de un grupo empresarial.