Con un repunte en el mes de julio pasado, que ´puede suponerse una migración de la delincuencia desde provincias de la costa, en donde interviene con intensidad hace dos años el bloque de seguridad, ha provocado la preocupación de sus habitantes y del gobierno, para tratar de contener esta avalancha que amenaza tomarse a la ciudad, cuyas vecindades atemorizadas han cambiado de hábitos, con recogimiento temprano a sus domicilios, que asusta a la población sobre todo los casos de secuestros y extorsión, que afectan a gente joven principalmente en lo rededores de las universidades, que también han sido motivo de vigilancia policial. Situación que puede reflejarse también en Cuenca de manera progresiva, extremando entonces desde todos los sectores, previsiones para evitar caer en redes de las mafias.
Hay que tener presente que los cambios de gobierno en Perú y Colombia según hipótesis han movido el tráfico de drogas, considerando como una bodega sin fin al país, generando preocupación en controles y operativos en el Ecuador, que aspira trabajar de la mano con los nuevos regímenes de estos países, que pregonan tesis similares a las del gobierno ecuatoriano. Además, las autoridades nacionales, identifican a grupos colombianos delincuenciales que dan protección a los sectores implicados en la minería ilegal, que obliga un esfuerzo inusitado para contenerlos; y efectuar deportaciones masivas, que según expectativas puede facilitarse con la llegada del nuevo mando en nuestros vecinos del norte y sur, que antes estuvieron los pasos colindantes, sin controles consecuentes al otro lado de la frontera.
Hemos observado vinculaciones de algunos/as alcaldes especialmente de la costa con grupos delincuenciales organizados, que están siendo procesados y cuya lista se acrecienta al seguir con las respectivas investigaciones, situación que pone en alerta a la ciudadanía. Que, a mi entender dada la fragilidad y vulnerabilidad de la patria, sería importante como medida de cuidado que los electores, pongamos toda nuestra atención para escoger con máxima ´prudencia, a quienes nos gobernaran localmente los próximos cuatro años. (O)




