Y llegó agosto, mes de la excelencia veraniega expresada en cielos limpios y clima estival, espectaculares amaneceres y matizados atardeceres; de profundas noches estrelladas, de luceros y constelaciones, la luna roja y alineamiento de astros, espectáculos cósmicos de los que las redes dan cuenta paso a paso; mes de pocas lluvias, de abundante luz y apoteosis del viento que es una invitación a volar sueños y cometas que, en la infancia, son la misma cosa, añorada época que vivimos a plenitud y deseamos a los nietos.
Quién de niño, un agosto cualquiera si no fueron todos, no corrió como suspendido del hilo de una cometa no tuvo infancia, se podría ponderar, y realmente que, al margen de toda ponderación, se perdió si no la infancia, un motivo de luminosa, aunque nostálgica evocación. Había juegos de temporadas y estos incluían una tradición, un conocimiento, destreza y mucha imaginación. Y agosto es el mes de jugar con cometas. Casi todos sabíamos preparar una cometa y estábamos atentos a las novedades para modernizar nuestros modelos de materiales, formas y tamaños, así, la duda reemplazó al amable carrizo, papeles de colores y pegamentos para mayor calidad y menor peso y así, con nuestros últimos modelos listos, íbamos a elevarlas y competir en calles, plazas y parques, en los patios de la escuela, colinas y potreros del vecindario porque nadie se molestaba, todos aplaudían o participaban: padres de familia, vecinos, maestros de la escuela y de oficios se volvían cómplices y parte de la aventura, ayudaban y se regocijaban de la experiencia infantil de confeccionar y volar su cometa.
Los tiempos cambian y desde luego las formas de ocupación y entretenimiento infantil en el periodo de vacaciones estudiantiles de verano, sin embargo, agosto sigue convocando a volar cometas en parques y espacios verdes tanto en la ciudad como en el campo, por iniciativa individual, familiar, particular o institucional. Son tradicionales, entre otros, los festivales de volar cometas en el Cerro Monjas, en el Parque La Luz, Parque El Paraíso y en la parroquia El Valle que despide agosto con un Festival de Cometas en su Ecoparque en Cochapamba. (O)



