Humanidad educativa

Durante años hemos asociado innovación educativa con más tecnología. Computadoras, plataformas, teléfonos inteligentes y, ahora, inteligencia artificial prometen respuestas inmediatas y aprendizajes personalizados. Sin embargo, mientras las máquinas hacen cada vez más cosas, ¿qué capacidades debemos seguir cultivando por nosotros mismos?

La encíclica Magnifica Humanitas, publicada el 15 de mayo de 2026, por el papa León XIV, propone una alianza educativa para la era digital y reivindicar el papel central de la escuela. Su planteamiento no rechaza la tecnología; cuestiona que terminemos confundiendo acceso a información con conocimiento, y rapidez con aprendizaje.

Hoy un estudiante puede obtener en segundos un resumen, resolver un ejercicio o generar un ensayo. Pero disponer de respuestas no significa comprenderlas. Incluso puede ocurrir lo contrario: cuanto menos esfuerzo exige encontrar una respuesta, mayor debe ser la capacidad para cuestionarla, contrastarla y decidir si merece confianza. Por eso, en tiempos de inteligencia artificial, pensar críticamente no pierde importancia, al contrario, se vuelve indispensable.

Allí comienza la tarea insustituible de la escuela. El profesor ya no necesita competir con una máquina que procesa información a una velocidad imposible para cualquier persona. Debe enseñar aquello que ningún algoritmo puede asumir plenamente: dudar, argumentar, escuchar posiciones diferentes, reconocer errores, construir criterios y comprender las consecuencias humanas de nuestras decisiones.

También necesitamos aulas donde sea posible leer sin interrupciones, conversar mirando al otro, sostener la atención y equivocarse antes de recibir una respuesta automática. No son prácticas del pasado, sino capacidades necesarias para enfrentar el futuro.

La inteligencia artificial puede enriquecer la educación, siempre que permanezca como herramienta y no sustituya el esfuerzo intelectual ni la relación humana. Quizá la paradoja de nuestro tiempo sea: mientras enseñamos a las máquinas a parecer humanas, la responsabilidad educativa debe conseguir que nuestros niños y jóvenes no olviden cómo serlo. (O)

Lcda. Nancy Negrete

Lcda. Nancy Negrete

Periodista y docente universitaria. Especializada en Ciencias Sociales, Antropología, Pedagogía y Medios Impresos. Actualmente, cursa un doctorado en Educación en Argentina.