El poeta granadino cayó fusilado en agosto de 1936 —noventa años atrás— y se erigió, desde entonces, en símbolo de la libertad y del arte, así como en autor de obras que destacaron su obsesión por el destino y el amor frustrado.
Desde temprana edad mostró talento para la literatura. Se formó en la Universidad de Granada y, en el ámbito de la música, fue cercano al compositor Manuel de Falla, con quien participó en el grupo denominado «El Rinconcillo». En Madrid entabló amistad con artistas como Salvador Dalí y Luis Buñuel.
Entre sus obras más destacadas se encuentra el famoso Romancero gitano, publicado en 1928, y, dos años más tarde, su poemario Poeta en Nueva York. También hizo teatro en La Barraca, grupo dramático dirigido al pueblo, y destacó con la creación de su trilogía Bodas de sangre, Yerma y La casa de Bernarda Alba.
Formó parte de la denominada Generación del 27 —junto con Rafael Alberti, Nicolás Guillén y Gerardo Diego—, que revolucionó la literatura española al enlazar la tradición con la vanguardia, a propósito de un homenaje a Luis de Góngora, con motivo de los 300 años de su muerte.
Fue cultor de la metáfora y del lenguaje complejo de su maestro del Siglo de Oro español. Gustó igualmente del surrealismo y del folclore popular andaluz, expresados especialmente en obras como Romancero gitano.
«En la bandera de la libertad, bordé el amor más grande de mi vida», fueron palabras que traslucieron el sentir y el pensar del poeta. (O)





