Cuando se hace una tarea o se asume una decisión de vida, se tiene que partir de algunos elementos mínimos para que esté bien hecha. Con rigurosidad y respeto. Con intención y bondad. Diciendo la verdad. No engañando. Con inspiración. Con seriedad.
Cuidar de una familia, nuestra familia; o de los amigos, nuestros amigos; o de la comunidad, nuestra comunidad, debe realizarse con intención y comprensión de las razones de base. Como sostenía Aristóteles, desde una profunda convicción de que la excelencia no es un accidente, sino el resultado de la práctica, el hábito y la virtud. De los sentidos sustantivos.
Es entender, en el Estado, los motivos, sus antecedentes, de dónde venimos, las dificultades, los pendientes, lo que hay que gestionar, lo que debe estar por salir, la proyección con base en lo que se ha mirado, o el contexto financiero y el marco jurídico que permiten sostener acciones o decisiones. Los compromisos institucionales y las obligaciones pendientes. El ánimo, la unidad, la hermandad y la bondad que deben primar. La capacidad de reinventarnos, que no debe faltar. Eso es.
Hay que ser serios. Es que no caben los caminos a medias. Mal hechos. Bajitos. Por encimita. Menos aún las falsas promesas o ilusiones que engañan, dividen, colapsan y pueden llevar a destruir lo ganado. Manipular a un país o a un discurso. Mucho más fácil es lograr prestigio y visión; lo difícil es mantenerlos, cultivarlos y cuidarlos. Fácil es desestabilizar; lo realmente complejo es mantener y proyectar. Se requiere pasión por hacer las cosas bien.
Entonces, con rigurosidad. Sin titubeos. Estudiar, trabajar, meditar, sembrar, hacer deporte y ser ciudadanos. Profundizar, encontrar caminos, sostener, combinar opciones, pensar en colectivo por encima de los intereses personales. Por encima de las bandas y bandidos que hacen del insulto, el robo, la ambición, el secuestro y el robo sistemático una forma de vida.
Ser serios no es ser vivos. Es ser éticos. Ser serios es ser consecuentes. Es estabilidad y verdad. Ser serios no es rehuir; es poner al servicio de los demás los dones que Dios nos entregó. (O)
@jchalco



