En Ecuador, la población en edad laboral crece más rápido que la capacidad de la economía para generar empleos adecuados. Y en Cuenca, aunque los indicadores laborales mejoran respecto al promedio nacional, el subempleo y el empleo precario son realidades para al menos cinco de cada diez trabajadores, mientras el gobierno prioriza mantener como amigos a los grandes conglomerados empresariales, lo que se consigue manteniendo el salario básico, realmente básico (unos modestos USD 482).
Sin embargo, el verdadero problema no radica tanto en el monto del salario como en la dificultad de obtenerlo. El siguiente paso: montar un emprendimiento en el que habrá que navegar por los costos de entrar y de mantenerse en la economía formal, puerto al que no todos llegan a salvo. Ante esto, la opción para millones de ecuatorianos termina siendo el comercio informal (no necesariamente ilegal), un sector que opera al margen de las obligaciones tributarias y regulatorias. Sí, justamente: los agachaditos de la esquina y prácticamente todo lo que le venden en los semáforos.
Y es aquí donde aparece el Estado para decirnos que mudarse a la economía formal es muy sencillo: todo lo que debe hacer es sacar el RUC, tributar, afiliarse a la seguridad social y obtener todos los permisos municipales (sí, todos). Y si bien es cierto que existen regímenes tributarios simplificados, la formalización tiene un costo y una carga administrativa que, para un pequeño comerciante, no son una opción real.
Lo cierto es que, a la fecha, hay algo más de ocho mil comerciantes informales en las plazas y avenidas de Cuenca que el municipio intenta, desde hace mucho tiempo, regular o reubicar. Allí están, donde los ve ahora mismo, jugándosela a ser expulsados, perseguidos o a ver sus productos decomisados. Cuestión que no resuelve nada porque ellos forman parte de la estructura económica cotidiana. Porque cuando quieres un cigarro, una botella de agua o un cable para el celular y no hay nada a cinco cuadras a la redonda, el problema es territorial. Y allí estarán ellos, con una solución inmediata y el derecho ganado a buscarse la vida en medio de una sociedad que no les da respuestas… (O)
@andresugaldev





