En el año segundo de su reinado, el rey Nabucodonosor tuvo un sueño que el profeta Daniel lo interpretó: Una visión de una enorme estatua, con cabeza de oro, pecho y brazos de plata, vientre y espalda de bronce, piernas de hierro y los pies de barro con hierro, entonces una piedra sin intervención humana golpeó los pies y todo se redujo a polvo. Describió el significado de los cuatro reinos sucesivos siendo el primero el Rey con cabeza de oro y el último, la mezcla que nunca se aglutina: Barro con hierro. Con esta introducción nos acercamos a Nicolás Márquez, autor argentino que ya en el año 2017 estuvo en Cuenca, con Agustín Laje para presentar el Libro negro de la nueva izquierda, a quienes conocimos personalmente y admirar su valentía por la Batalla Cultural. Esta semana, el autor Márquez volvió a nuestra ciudad, -a quien la califica como un paraíso en la tierra-, para la presentación de su libro con el título del presente artículo. Manifiesta que: “La izquierda ya no tiene cabida, pues se mantiene en la fabricación de una suerte de fetiches que se promueven en las marchas y que, son antagónicos con lo que debe ser sugerido o fomentado a la juventud. Crean un mito conducente para seducir a su electorado. Es una compilación, crítica y fundamentada, de las biografías, de estos “héroes” y cómo fueron convertidos en símbolos funcionales de una agenda ideológica que agrede a la Cultura, la política y la conciencia colectiva. Pero detrás de su fama y el brillo propagandístico, se esconden contradicciones profundas, miserias personales y, en muchos casos, hechos moralmente inaceptables”. En la clara polarización que vivimos en el presente, encontramos un símil desesperanzador con el cuarto reino referido en nuestra introducción, el hierro jamás podrá mezclarse con el barro. (O)






