DE HISTORIA EN HISTORIA
Para la construcción del bellísimo e icónico Central Park, el estado de Nueva York expropió los terrenos donde vivían aproximadamente unas 1600 personas. Esta es una parte de la historia que casi nunca se menciona y que se ha perdido entre las páginas del olvido. A principios del siglo XIX Nueva York estaba creciendo a una velocidad extremadamente rápida, y las autoridades empezaron a plantearse la necesidad de crear un gran espacio verde público. Un lugar donde los habitantes de la ciudad pudieran caminar, pasear, descansar y recrear la vista.
En 1853, el alcalde de Nueva York autorizó la adquisición de una enorme extensión de la isla de Manhattan para construir dicho parque. Pero el terreno no estaba vacío. Allí había viviendas, pequeñas granjas y varios asentamientos. Entre esos asentamientos estaba Seneca Village, fundado en 1825 por norteamericanos negros libres. La comunidad tenía tres iglesias, dos escuelas, varias casas y tres cementerios. En el año 1855, dos tercios de la población de este lugar era de raza negra y un tercio irlandesa.
Para crear el parque, la alcaldía adquirió estos terrenos mediante expropiación. En total, unas 1600 personas fueron desplazadas y los últimos residentes tuvieron que abandonar la zona y sus hogares alrededor del año 1857.
En 1858, Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux ganaron el concurso para diseñar Central Park. Su proyecto transformó profundamente el terreno para crear praderas, zonas boscosas, lagos, puentes y caminos sinuosos que se perdían entre el extenso follaje.
Olmsted concebía estos grandes parques públicos como espacios democráticos: lugares donde personas de distintos estratos sociales pudieran descansar, pasear, pasar el rato y disfrutar de la calma, la quietud y el paisaje. El resultado fue una obra definitiva e icónica para la historia del paisajismo urbano en Estados Unidos.
Pero su origen encierra una contradicción muy difícil de ignorar y olvidar. Para crear un espacio público concebido para todos, la ciudad desplazó primero a unas 1600 personas que tenían allí sus hogares. (O)




