El Dr. Daniel López Rosetti, argentino, especialista en el síndrome del stress, publicó un libro “El stress epidemia del siglo XXI”. Manifiesta que, el cerebro no guarda fotografías de personas, guarda historias, algunos lo vivirán más, otros menos. Todo el cerebro funciona en redes, por tanto, cuando una persona mira un objeto específico, recuerda el suceso de una fecha tal que, si bien al momento entró por la vista, en razón de las redes, le remitirá al gusto, a los sabores y hasta olores que experimentó en aquel instante. Por tanto, se convierte en parte de la historia autobiográfica de cada persona y, evocará los recuerdos de compañeros con los que compartió y vivió esa experiencia. Todo el grupo estará involucrado, pero no todos sentirán lo mismo, no obstante, es una memoria social, que incluye pensamientos, emociones y una conducta social específica que perdurará. Los años 60-70 del siglo pasado fueron trascendentes para la juventud hispanoamericana, la influencia de la revolución cubana marcó el paso de las universidades públicas, con autores que, se convirtieron en fuentes sagradas para la Academia, en algunos casos con la Teología de la liberación. Hoy se muestra con otras aristas, no obstante, su influencia apela a los mismos discursos, el de la pobreza, la desigualdad, la injusticia y a las mismas estrategias de protesta y alteración social. -Aunque una vez graduados muchos emigren al imperio a ofrecer su fuerza de trabajo-. Las emociones albergadas en la corteza prefrontal, jamás se perderán, en el momento del recuerdo, se tornan intensas. Por esta razón es que, gente con las pruebas de las ejecuciones en la isla, las desapariciones, la corrupción en todos los países a la vista, empero siguen amando a su primer amor, la ideología de la revolución. (O)









