El comercio actual cada vez más se inteligencia con la IA, en favor de pocos con detrimento de muchos. Es el caso de las ofertas de venta por “paquetes” que los estudiosos de mercadeo presentan como una “feliz oportunidad” para todos los consumidores. Se trata de una jugarreta para vender más y consumir más el dinero a la mayoría de la población.
Casos son muchos, pero el más frecuente y que seduce a la mayoría de la población, porque, nos han creado una necesidad, la de ver la televisión, es la venta de “paquetes” de canales de TV. Un negocio como tal legítimo, pero que, con este ardid, lo que se induce al consumidor a adquirir más señales de canales de TV que no desea o no necesita, para poder acceder a lo que realmente requiere. Y, lo paradójico del caso es que, el común de los ciudadanos está involucrado en lo que se ha dado en llamar “progreso”, que obliga al consumo de las nuevas tecnologías de la comunicación.
El consumidor adquiere por estos paquetes canales que nunca los va a ver, incluso, ni sabrá que tiene y por los cuales está pagando en favor de compañías o empresas nacionales e incluso multinacionales. Lo que se trata es de vender canales hasta cierto punto invendibles. Empero, lo que justifica este comentario, es que, siendo realistas, es imposible como seres humanos ver todos los canales que nos han vendido con este ardid llamado paquete.
En efecto. Según IA “Diversos estudios, como de Nielsen, demuestran que, sin importar cuántos cientos de canales tenga un paquete de cable o satélite, el usuario promedio solo sintoniza activamente entre 15 y 20 canales al mes” (¿esto es?). Dato que es muy revelador, porque si pretendemos justificar lo que hemos adquirido o nos han vendido de TV , debemos decir que: físicamente, mentalmente, y sin “tener nada que hacer”, es imposible consumir la cuarta parte o más del paquete adquirido, y si lo pretendemos terminaremos, más que seguro, en una adicción que es grave, además de alteraciones de la concentración, musculo-esqueléticas, nerviosas, de los órganos de los sentidos, cefaleas, insomnio, mareos. Sin tomar en cuenta el consumo del “valioso tiempo”, y la afectación en los niños en muchos campos que hoy recién comienza el mundo a preocuparse.
Además, capaz que, “sin darnos cuenta”, estas jugarretas repercuten en la economía de los usuarios; un fenómeno mundial que no deja de engatusar a muchos incluyendo a los pobres que son la mayoría de los ecuatorianos. (O)




