El transitar por la salida sur, es tedioso y obliga a anticipar mínimo 20 minutos, para llegar a tiempo. En la vía rápida, cerca de El Descanso se han instalado luego de derribar los taludes, una fila de primitivas covachas, que nos equiparan con el primitivismo de pueblos sin orden alguno. Los alimentos que se expenden allí, sin agua potable y control sanitario, no son motivo de preocupación del ARCSA.
Además, de los citado, encontramos grandes mecánicas, parqueaderos de tráileres y plataformas, entrada y salida de gigantes que bloquean el tráfico, camiones particulares apostados en orejas destinadas a vehículos descompuestos, autos policiales, grúas, etc., que se dedican a vender fruta, asunto que detiene a los carros de los compradores, incrementándose el riesgo de accidentes.
El TREBOL, de Guangarcucho, a más de espacio peligroso por asaltos, se ha convertido en un basurero de todo desperdicio, incluidas volquetadas de escombros, lanzadas por desaprensivos choferes sin educación alguna, que deterioran el ambiente de un espacio que debería ser limpio, elegante y ordenado.
La autopista está vestida de basura en el parterre central y a las orillas de la misma, provocando una imagen tan degradante de nuestra campiña, cada vez más fea en virtud de la ausencia de educación de los usuarios y falta de presencia de autoridad de tránsito, ornato y ministerio correspondiente.
De la calidad vial, depende la movilidad, su seguridad, el turismo, el tiempo de viajes y sus costos, el normal desarrollo de todas las actividades comerciales. Y todo lo citado por condiciones australes, vive en constante zozobra, olvido, maltrato, peligro, accidentalidad y muerte, pérdidas varias, que no son consideradas por los gobernantes, que obviamente dan primacía a otras regiones de la patria, que naturalmente tienen derecho, pero el austro también es ECUADOR.
Ya viene el fenómeno del Niño, haciendo atrocidades sobre la geografía occidental muy particularmente, con lluvias extraordinariamente intensas, inundaciones, desbordamiento de ríos, daños agrícolas, viviendas, puentes, carreteros, cultivos, provisión de agua, deslizamiento de colinas y montañas por saturación de los suelos con las intensas lluvias, erosión de suelos, pérdidas millonarias en cultivos fundamentales de la economía ecuatoriana como banano, cacao, caña de azúcar, arroz, ganadería, etc. (O)



