La campaña en redes

Análisis político

Una de las características de la campaña electoral que se ha iniciado anticipadamente, para las elecciones del 29 de noviembre, es el uso acrecentado de las llamadas “redes sociales” digitales; en las cuales más que argumentos racionales  favor o en contra de los candidatos, lo que prima son reacciones emocionales viscerales expresadas en insultos, agresiones verbales, ridiculizaciones, mofas, y otras expresiones de las bajas pasiones “humanas”, en contra del adversario político o del que piensa políticamente de manera diferente.

Junto a esas reacciones y conductas se hace una utilización profusa, o se comparten sin más, informaciones o noticias falsas elaboradas con el fin de desprestigiar y degradar al contendor político, o de provocar en los electores una sensación de incertidumbre o de miedo, frente a la posibilidad del triunfo de un determinado candidato.

Es decir, en general, no se apela a conseguir el apoyo electoral de la gente con base a argumentos a favor o en contra de lo que realmente exponen los candidatos, como sus programas de gobierno; sino con base a usar falsedades, prejuicios, resentimientos y odios. Odios que llevan a un fanatismo basado en ideas políticas que, al igual que las ideas religiosas y según algunos neurocientíficos, son las más difíciles de cambiar con argumentos racionales.

Se trata de una conducta que da cuenta de que la cultura política predominante en Ecuador tiende a ser cada vez más irracional y autoritaria y, por ende, menos racional y menos democrática; amén de estar nutrida por un gran analfabetismo político, cuya expresión por ejemplo sería el reiterado uso, con un significado totalmente equivocado, de conceptos como populismo, neoliberalismo, socialismo, etc.

A ese tipo de cultura política contribuyen conductores de ciertos “programas de opinión” que, realizados en varios medios de comunicación, no hacen gala precisamente de objetividad y pluralismo (requisitos claves para una prensa libre e independiente, y por lo tanto democrática), sino que de manera abierta o encubierta expresan su simpatía o antipatía por determinados candidatos.

Ojalá fuese posible lo que decía Voltaire: “No estoy de acuerdo con lo que tú dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. (O)

Dr. Marco Salamea

Dr. Marco Salamea