Allí está. La hojarasca helada y anterior al génesis, que guarda la memoria de la vida tejida por los millones de arroyuelos donde la vida se renueva cada día. Allí están los viejos cerros cubiertos de niebla, musgo y escarcha. Los páramos majestuosos. Vivos. Indefensos. Temblando en su agonía mientras las máquinas de acero les …


