Este refrán, muy popular entre los venezolanos, es una analogía del noviazgo apasionado entre el correísmo, el chavismo y el mamotreto de Maduro -finalmente preso en los EE.UU.- que se ha mantenido, por más de una década, gracias al flujo de dinero que los creadores de la arepa han dado a manos llenas al prófugo …


