¡Que alhaja! Hay que aceptar, aún a regañadientes, que la inventiva de ciertos jueces ecuatorianos sobrepasa cualquier límite, cualquier frontera. Y lo prueba la actuación del juez de Portoviejo que hace pocos días concedió un recurso de habeas corpus a un preso de apellido Araujo y que, “de una vez”, también lo hizo con otros …











