Mientras asistimos atónitos a la descomposición institucional del país –sin saber si llorar o reír, enojarse o entristecerse– vivimos en el Austro ecuatoriano una realidad desoladora que desnuda con transparencia el histórico abandono de los poderes centrales a la hora de atender los requerimientos de las provincias del sur, incluso en momentos de emergencia como …










