En su mente solo está permitido imaginar, idear… soñar. No mentir, ni engañar. Solo despistar la percepción para mirar, desde otro prisma, ese mundo convencional que le fastidia. Desafiar esa ciudad de costumbres y esa monotonía que le despierta la necesidad urgente de abandonar los lugares dónde hay demasiada historia impresa en las paredes, encarar los tabús, pensar de forma incendiaria, buscarle fisuras a la norma social para esquivarla, cuestionarla o, de plano, ignorarla. Y con frecuencia lo hace, …











