El hombre no cambia. Su naturaleza persiste casi sin modificaciones desde tiempos remotos y la lógica y razón son soslayadas ante impulsos y sed de riqueza y envanecimiento. Tantos ejemplos tenemos que la historia cuenta y se repite la enorme sed de conquista de líderes por riquezas, poder y egolatría, creyéndose dioses invencibles. Gengis Kan …











