La vida que surge de la fuente de sortilegios que es Cuenca, avanza enhiesta y, al hacerlo, deja a su paso el bullente río de su arrebatadora magia. Allí está el Tomebamba, girando entre una oración de espuma y filos blancos; allí, el mechero de jazmines que nos inunda en las noches, cuando las estrellas …









