“Todo comenzó a temblar y, en un instante, la capilla se vino abajo. Me salvé porque caí sobre una viga. Cuando logré salir, todo era caos”: Jorge Ortiz.
“Todos estábamos en duelo, no nos podíamos ni acompañar. Un caso por demás triste para Biblián”: Hipatia Landázuri.
“Iba con mis dos primas y una vecina. Las tres murieron. Yo me salvé porque me castigaron por no llevar el velo para rezar”: Carmela Cajamarca.
“Para mí hablar de la tragedia es hablar de vacío. Nos dejó traumas, secuelas y una frase que nunca acepté: ‘Dios lo quiso así’”: Eloísa Espinoza.
Son algunos de los testimonios que recuerdan la tarde del viernes 1 de febrero de 1963, cuando 121 vidas —en su mayoría niñas y niños— quedaron bajo los escombros de la capilla de la escuela “Corazón de María”, en Biblián.
La denominada “Tragedia Blanca” ocurrió cerca de las 15:15 y dejó un duelo que, 63 años después, sigue vivo en la memoria colectiva.
El día del desastre
La lluvia había caído desde la mañana. Ante el mal tiempo, la madre Carlota Zurita, superiora de la comunidad de Oblatas, desistió del traslado al templo y condujo a los niños a la capilla de la escuela, una antigua construcción de adobe, en proceso de reconstrucción de pilares y pisos.
Alrededor de 200 alumnos, de primero a quinto grado, junto a asistentes a la catequesis y cuatro religiosas, iniciaron los rezos.
“Cuando ya estábamos en la capilla, arrodillados para rezar, empezó la pared a trizarse y los vidrios a sonar, como cuando cae granizo, y caímos”, relató Fanny Chimborazo.
La edificación cedió. El techo y las paredes colapsaron.
La magnitud del desastre volvió imposible cualquier registro. Los padres retiraron los cuerpos de sus hijos; faltaron ataúdes y, en varios casos, un féretro albergó hasta dos cuerpos.


Se calcula que 121 personas perdieron la vida: niños y niñas, una maestra seglar y tres religiosas oblatas —Fanny Chimborazo, Rosa Angélica y Rosa Hermelinda—.
El músico Rafael Saula recuerda que el dolor fue colectivo. En su familia, la tragedia cobró dos vidas.
“Murió mi hermano Miguel, tenía unos siete años. También una prima hermana. Todo el pueblo estaba de luto”, cuenta.
Saula señala que el desastre movilizó ayuda externa. “Llegó apoyo incluso de otros países, pero no se repartió de manera equitativa. Como siempre, hubo gente que se aprovechó”, afirmó.
Recuerdos dolorosos
Los sobrevivientes y familiares de las víctimas describen escenas de desesperación y rescates improvisados.
Francisco Zea recuerda haber quedado atrapado entre los escombros.
“Un vecino me sacó en brazos. Yo solo quería correr y encontré a mi padre buscándome. Nos abrazamos y volvimos a casa”. Luego, una imagen imborrable. “Padres caminando por la calle principal con sus hijos muertos en brazos”.
Para Eloísa Espinoza, el dolor no cesa. Cuestiona tanto la explicación religiosa como las decisiones previas al colapso.
“Todos estos años de dolor encerrados en una frase ‘Dios lo quiso así’. No comparto eso bajo ningún concepto. En mi mente está la madre superiora con su arrogancia frente a niños de tan corta edad, que no tuvimos ni una respuesta”, afirma.
Fanny Cuenca, hoy de 68 años, tenía cinco cuando ocurrió el derrumbe. “Recuerdo que estábamos en el aula. Fui con una vecina, ella falleció. Nos quedamos en el corredor y no entramos a la capilla. Mi hermana Aida y yo sobrevivimos sin secuelas a la salud”, relata.

Documental y libro
El documental dirigido por Victoria Bernarda Vicuña, sobrina de una de las víctimas, recoge los testimonios de sobrevivientes y familiares.
“Llevo el nombre de esa tía a la que nunca conocí”, menciona en la producción.
El audiovisual se suma a otros esfuerzos por preservar la memoria histórica de Biblián, como el libro “La tragedia de Biblián”, escrito por Francisco Córdova, Hernán Peralta y Francisco Peralta.
“No queríamos que esto quedara en el olvido. Los pueblos viven de su memoria”, señala Córdova.
Con los años, el duelo también se expresó en gestos simbólicos. Algunos padres bautizaron a sus hijos con los nombres de quienes murieron, como una forma de mantenerlos presentes.
En el lugar donde se levantaba la capilla hoy funciona el Municipio de Biblián, un espacio cotidiano asentado sobre una herida que el cantón no olvida.
Actos conmemorativos
En el 63 aniversario de la «Tragedia Blanca», el GAD de Biblián conmemora a las víctimas este domingo 1 de febrero de 2026.
La agenda incluye:
- 18:00 Recorrido desde la Unidad Educativa Corazón de María – calle Mariscal Sucre – Parque Central «Velasco Ibarra»
- 18:30 Evento en el Parque Central «Velasco Ibarra»
- 19:00 Eucaristía Iglesia Matriz
“No hay una sola familia que no haya perdido al menos a una persona. Algunos perdieron hasta dos o tres hijos”, afirma Córdova, quien nació el mismo día del siniestro. (I)
Más noticias









